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Por qué la calabaza es la gran aliada del otoño: guía nutricional

Por qué la calabaza es la gran aliada del otoño: guía nutricional

Con la llegada del otoño volvemos poco a poco a la rutina, cambian las temperaturas y también nuestra forma de comer. Es el momento de recuperar platos reconfortantes y aprovechar los alimentos de temporada.

Y si hay un ingrediente que representa esta época del año, ese es la calabaza. Su sabor suave, su versatilidad en la cocina y su interesante perfil nutricional la convierten en una gran opción para incorporar a nuestros menús.

¿Quieres descubrir todo lo que puede aportar?

1. Una gran fuente de betacarotenos

Su característico color naranja se debe, en buena parte, a los betacarotenos, unos pigmentos naturales que nuestro organismo puede transformar en vitamina A.

La vitamina A contribuye al mantenimiento normal de la piel y de las mucosas, mientras que los betacarotenos destacan por su acción antioxidante. Una combinación especialmente interesante para seguir cuidándonos después de los meses de verano.

2. Ligera, hidratante y rica en fibra

La calabaza contiene una elevada proporción de agua y aporta fibra, por lo que resulta perfecta para preparar platos ligeros y nutritivos.

Además, es muy fácil incorporarla a una alimentación equilibrada: podemos utilizarla en cremas, purés, guisos, ensaladas templadas o simplemente asarla al horno como acompañamiento.

Su fibra también contribuye al funcionamiento normal del tránsito intestinal y ayuda a aumentar la sensación de saciedad.

3. Vitaminas y minerales para nuestra alimentación diaria

Además de betacarotenos, la calabaza aporta diferentes vitaminas y minerales, entre ellos vitamina C y potasio.

Precisamente por su composición nutricional y por la facilidad con la que podemos incluirla en todo tipo de recetas, es una estupenda opción para mantener una dieta variada y equilibrada durante los meses de otoño.

4. Una buena aliada para platos equilibrados

Su contenido en agua, su aporte de fibra y su bajo contenido energético hacen de la calabaza un ingrediente muy interesante para preparar recetas completas sin renunciar al sabor.

Combínala con legumbres, verduras, arroz, pasta, carne o pescado y tendrás una base perfecta para crear multitud de platos de temporada.

5. Y no te olvides de las semillas

De la calabaza podemos aprovechar mucho más que su pulpa. Sus semillas, conocidas también como pipas de calabaza, aportan proteínas vegetales, grasas insaturadas y minerales como el magnesio y el zinc.

Puedes tomarlas solas, tostarlas ligeramente o utilizarlas para dar un toque crujiente a cremas, ensaladas, panes y otros platos.

Para conservar la calabaza, si está entera, puedes conservarla durante bastante tiempo en un lugar fresco, seco y alejado de la luz directa. Una vez abierta, lo recomendable es guardarla bien protegida en el frigorífico y consumirla en los días siguientes.

Un imprescindible del otoño

Asada, en crema, en guisos, como guarnición o incluso en recetas dulces: la calabaza es uno de esos ingredientes que merece la pena aprovechar cuando llega su temporada.

Versátil, sabrosa y nutritiva, tiene todo lo necesario para convertirse en una habitual de nuestros menús de otoño.

¿Cómo prefieres disfrutarla tú?