La carne es un producto bien cargado de las proteínas que nuestro cuerpo necesita para llevar a cabo sus funciones vitales. Por supuesto, hay innumerables alimentos que contienen tanta o más proteína; pero la carne, quizá por su jugo, por su textura, o por su sabor, tiene adeptos en todas las partes del mundo. Además, tiene un papel fundamental en la dieta mediterránea.

Por ello, hoy te enseñaremos a identificar si una pieza reúne las condiciones de calidad necesarias para ser digna de estar en tu plato.

Elegir una buena pieza de carne parte de la observación

En este caso, el número 8 es clave, ya que ocho son los requisitos que debe cumplir la carne para que te la lleves a casa.

¿Empezamos?

Número 1; el aspecto

Su color debe ser uniforme, heterogéneo por toda la pieza. Si ves que presenta diferentes tonalidades de rojo, rosas o marrones; a otra cosa, ¿entendido? Con seguridad, esa pieza lleva tiempo expuesta o sometida a constantes cambios de temperatura. Recuerda que buscas calidad, y no por estar más barato no va a costarte caro.

Número 2; el color

Aquí dependerá del tipo de carne que sea. En el caso del vacuno, lo suyo es que sea de color rojo tirando a cereza; en cambio, para el cerdo, el color deberá ser rosa tirando a rojo.

Número 3; el olor

Que, desgraciadamente, no vas a poder comprobar por cuestiones de higiene. El buen olor de la carne realmente no existe. Bueno, sí existe, pero es más sencillo que identifiques el mal olor, si lo tiene, que al contrario.

Si huele extraño, como rancio, tírala directamente. Aunque no esté bien tirar la comida, tampoco le des la oportunidad de provocarte una gastroenteritis.

Número 4; el exudado

La superficie de la pieza tiene que presentar una ligera humedad, tampoco en exceso porque, de ser así, se debe a algún problema con el envasado.

Número 5; el sabor

Evidentemente, ya estamos hablando post-cocinado. Si apenas tiene sabor, está claro que no está en el mejor estado, precisamente. Si, por otro lado, el sabor es extremadamente fuerte, y amarga al paladar; está en mal estado.

Número 6; la dureza

Si presionas la pieza de carne y esta está muy blanda; no será de buena calidad.

Número 7; la ternura

Desde la matanza hasta el cocinado, salvando excepciones controladas por expertos, el tiempo de maduración debe ser de nueve días para ternera y de cinco días para el cerdo.

Seguramente hayas oído hablar de piezas de 47 días de maduración; se trata de casos, como ya hemos dicho, controlados por expertos para consumo gourmet.

Número 8; la jugosidad

Al igual que el sabor, es algo que sabremos tras su cocinado. No obstante, debes saber que, cuanto más se hace una pieza, más se seca.

Ahora, pon en práctica lo aprendido

Podrás comprobar que la carne que tenemos en nuestros establecimientos cumple con todos los requisitos para que la lleves a casa y la cocines como más prefieras.

Por supuesto, en cierto punto, la calidad del plato resultante depende de tu pericia culinaria. Nosotros te entregamos un producto de diez sobre diez, ¿qué eres capaz de hacer con ello?

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